Domingo 27 de abril: Boulet Lieja-Bastoña-Lieja

poster

La edición más recordada es la de 1980, bajo una intensa nevada. Sólo acabaron 21 corredores, y venció Bernard Hinault, con un pasamontañas de lana rojo, con la táctica de ponerse a tirar a 100 kilómetros de meta, soltar a todos sus rivales, y llegar con casi 10 minutos de ventaja a Lieja.

La edición más recordada es la de 1980, bajo una intensísima nevada. Sólo acabaron 21 corredores, y venció Bernard Hinault, con un pasamontañas de lana rojo, con la táctica sutil de ponerse a tirar a 100 kilómetros de meta, a atacar sin parar a sus rivales hasta soltarlos a todos, y llegando en solitario a Lieja con casi 10 minutos de ventaja. El “Tejón” tardó tres semanas en recuperar la movilidad de los dedos de la mano.

Y después de la Flecha Valona, que se corre hoy, este domingo se celebra su hermana mayor, el cuarto Monumento de la temporada: la Lieja-Bastoña-Lieja (Liège-Bastogne-Liège en francés, Luik-Bastenaken-Luik en neerlandés). La Decana. La más antigua (la primera edición fue en 1892), pero no la que más veces se ha corrido, pues este año se disputa (“sólo”) por centésima vez. Entre todas las clásicas, es quizá la más dura. 263 kilómetros, con muchísimas cuestas (“côtes” en francés), de distancias variables, pero en general bastantes empinadas. Son sobre todo muy numerosas, en especial en los 100 kilómetros finales (cuando la carrera vuelve de Bastoña hacia el norte). El recorrido se hace tan selectivo, que la carrera no se decide casi nunca al sprint, y se suele ver una última hora de carrera muy intensa, con ataques y alternativas.

1_valverde_wins_002_0

Alejandro Valverde ganó en Lieja en 2006 (y repitió en 2008). El domingo vuelve a ser favorito.

Como es una carrera donde los escaladores y los corredores de vueltas por etapas tienen muchas oportunidades, el palmarés (encabezado, para variar, por Eddy Merckx, con 5 victorias), y el plantel de favoritos están plagados de nombres muy ilustres y conocidos por el gran público, lo que sirve para atraer la atención de una audiencia muy nutrida. Se cierra así la temporada de clásicas de primavera, y se abre la de las grandes carreras por etapas, con sus grandes pasos montañosos de donde empieza a desaparecer la nieve (el Giro de Italia empieza en dos semanas).

belgianardennes1-jpg

La Forêt des Ardennes.

Paisajísticamente, la Lieja-Bastoña-Lieja nos muestra la voluptuosidad de los bosques y montes ardaneses, con sus ocasionales castillos y casas señoriales. Es territorio de caza y ganadería, territorio carnívoro. Comamos carne. Tenemos una gran ocasión para darnos el gustazo de hacer un receta típica de Lieja: el boulet à la liégeoise.

El celébre Sirope de Lieja.

El celébre Sirope de Lieja.

El boulet es una bola de carne picada. Una albóndiga, vaya. Sólo que en francés albóndiga es boulette, así, en femenino. El boulet, en masculino, es más grande que una boulette, una albóndiga normal. Quizá habría que llamarlo “albóndigo”. ¿En qué se diferencia de cualquier otra albóndiga, aparte de por el tamaño? Pues aparte de por el cuidado que hay que poner en que semejante boloncio ni se quede seco ni se nos deshaga (lo que obliga a hacer lo necesario para dejarlo en un punto perfecto de jugosidad), por la salsa. Una salsa que, sin dejar de ser prima hermana consanguínea de la que pergeñamos para la Carbonade Flamande, tiene un par de características propias, en particular el empleo, en buena cantidad, del Sirope de Lieja, esa melaza producto de la cocción y concentración de peras y manzanas (y dátiles, hoy en día), que le da un sabor muy característico. Otra diferencia es el tipo de cerveza negra a usar.

Mojar la miga de pan con leche.

Mojar la miga de pan con leche.

Ingredientes: muchos.

Medio kilo de vacuno picado, y otro medio kilo de porcino (puede aumentarse la proporción de cerdo). Dos o tres huevos (depende del tamaño). La miga de un pan. Un vaso de leche. Dos cebollas. Mucho perejil picado. Sirope de Lieja (no sé porqué se llama sirope, porque tiene la textura de una mermelada espesa… el mejor es el que no lleva dátil, pero suerte tendréis si tenéis el Sirope de Lieja que sea. Si no lo tenéis, sugiero sirope de arce, o bien mermelada de ciruelas negras, o una mezcla de ambos… Creo que ya veis por dónde tienen que ir los tiros). Vinagre de vino. Cerveza negra (no de abadía): lo suyo es echar una más simplona y menos alcohólica, llamada bière de table, o sea “cerveza de mesa” (la que se solía dar antaño a las madres en lactancia). A falta de lo cual, hemos optado por una cerveza negra española sin mucho alcohol, y un poco de agua, con resultado muy satisfactorio.  Un poco de harina. Tomillo. Nuez moscada (opcional).  Mantequilla. Sal y pimienta.

Nuestra mezcla de carnes, huevo, pan con leche, cebolla y perejil.

Nuestra mezcla de carnes, huevo, pan con leche, cebolla y perejil.

Procedimiento

Poner la miga de pan en una ensaladera, e impregnarla con la leche. Mientras se ablanda, picamos bien fina una cebolla, y la añadimos. Agregamos las carnes, los huevos, bien de perejil picadito, sal y pimienta, y mezclamos todo con nuestras manos. Ponemos el horno a 150º más o menos, cogemos la bandeja de horno, y la cubrimos con papel de horno. Vamos haciendo bolas de carne del tamaño de una bola de billar, o algo más grandes, y las vamos poniendo sobre nuestra bandeja de horno. Cuando acabemos de formar nuestras bolas, metemos la bandeja en el horno. Como 30 o 40 minutos, para que se hagan, cojan solidez, y suelten el exceso de líquido que puedan tener. Tiempo que dedicamos a la salsa, importantísima, y a las patatas fritas, importantísimas también (y que, en esta ocasión, son inevitables: ninguna guarnición para albóndigas es comparable a una buena patata frita, y menos en una receta belga).

Acabamos de echar el Sirope de Lieja sobre la cebolla. En este momento, el olor a fruta dulzona es muy característico (y agradable).

Acabamos de echar el Sirope de Lieja sobre la cebolla. En este momento, el olor a fruta dulzona es muy característico (y agradable).

Para la salsa, empezamos por derretir un buen pegote de mantequilla, y echarle la otra cebolla picada. Cuando haya sudado un poquito, echarle tres buenas cucharadas soperas colmadas de Sirope de Lieja (unos 200 gramos), bajar el fuego, y dejar que la cebolla se caramelice un poco. Luego van la cerveza, el agua, el vinagre (un chorro no, una ducha, como 1oocl., o más), y una cucharadita de harina. Añadimos los aromas, y dejamos la salsa a fuego bajo pero no mínimo, pues queremos evaporar parte de esos líquidos. Cuando saquemos las albóndigas del horno (más o menos cuando la carrera vaya por la Côte de Stockeu), las echamos en la cazuela con la salsa, y las dejamos diez minutitos. Nos tomamos una cerveza viendo la carrera, y volvemos, que ya estará el boulet listo. Acabamos de freír la patata (ver supra), y ya está.

Nuestras albóndigas según salen del horno.

Nuestros “albóndigos” según salen del horno.

Servir:

Acompañado de gloriosas patatas fritas. Asumiendo humildemente que no nos van a salir como las de una freiduría de Lieja, por falta de materiales, vamos a esmerarnos: deberemos cuidar de coger la variedad más adecuada, cortar fino e uniforme y, sobre todo, hacerlas en dos tiempos: un primer calentón de unos 6 o 7 minutos a unos 150º, y un último calentón antes de servir con la grasa mucho más caliente. La grasa es, a falta de blanc de boeuf (sebo vacuno), opcional. Yo soy muy fan de la mezcla mantequilla/aceite de oliva. Pero se pueden hacer unas patatas estupendas con aceite de girasol también. En cuanto a bebida, una buena cerveza negra quedará obviamente imponente, aunque no descartemos cervezas fuertes de otros colores. Si ha de ser vino, en un mundo ideal, yo optaría por uno muy bueno y muy añejo (o sea, algo caro). Pero mejor cerveza. Importante: dejad más albóndigas y más patatas fritas a mano. Siempre hay alguien que no sabe parar de comerlas.

A la salud de Philippe Gilbert, el corredor local, quien seguro que comió sus buenos boulets cuando era chaval (ahora debe cuidar la línea), quien ya ganó esta carrera en 2011, y quien ganó la semana pasada tanto la Flecha Brabanzona como la Amstel Gold Race. Aunque dudo mucho que gane el domingo, lejos no va a estar.

Resultado final. Boulet à la Liégeoise.

Resultado final. Boulet à la Liégeoise.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Domingo 27 de abril: Boulet Lieja-Bastoña-Lieja

  1. Sorokin dijo:

    Me ha gustado tu blog. Yo, para qué voy a decir lo que no es, ciclismo cada vez menos, pero cocina cada vez más. Sobre todo si es de esta tierra belga, que -al fin y al cabo- es donde estoy. Para celebrarlo, creo que voy a intentar hacer un “boulet”.
    Saludos

    • platogrande dijo:

      Me alegro de que te guste. Yo si estuviera en Bélgica, creo que me pasaría cada fin de semana viendo carreras… Y comiendo cosas pocas sanas… Y andando mucho en bici para compensar.
      ¡Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s